Según el teorema de Bernoulli (matemático, físico
y medico Holandés-Suizo) en el que sostenía que a mayor velocidad menor presión, por lo
que el aire, al recorrer un camino más largo por arriba que por debajo, hay mayor
velocidad y menor presión arriba, por lo que la mayor presión que abajo si hay, empuja
hacia arriba al objeto, este efecto es llamado sustentación aerostática.
Pues antes que Daniel Bernoulli llegara a estas conclusiones, y que en posteriores
siglos los matemáticos y científicos crearan los primeros helicópteros que se
suspendían inertes en el espacio, los maravillosos colibríes ya usaban ese método para
quedarse suspendidos en el aire para alimentarse o mirar a su alrededor; de hecho el vuelo
del colibrí fue muy influyente para el diseño de helicópteros.
Al tener las patas muy cortas y débiles, para compensar esa debilidad, los colibríes
evolucionaron la capacidad única respecto a los demás tipos de aves, no solo de poder
volar hacia delante o hacia atrás, y hacia arriba o hacia abajo, sino de hacerlo de forma
invertida y sobre todo de suspenderse en el aire por periodos largos.
El diseño de sus alas, distinto a las del resto de las aves, en perfecta conjunción
con la fortaleza de los pequeños músculos que poseen, y la velocidad que emplean en la
ejecución, hacen posible esa sustentación aerostática.
Capaces de abatir sus alas 80 veces por segundo, o más de 200 si es época de celo,
hacen que esos movimientos fenoménicos sean demasiado rápidos para que un ser humano los
admire con exactitud en su total esplendor.
Muchos expertos, llegaron a conclusiones de que el vuelo del colibrí, era más
parecido y con muchas más similitudes a un insecto que a un ave.
La velocidad en vuelo de los colibríes puede sobrepasar los 80 km. a la hora, pero el
colibrí de Ana (Calypte Anna) puede llegar a volar a más 27 metros por segundo; más de
cien kilómetros por hora, siendo el vertebrado más veloz de la tierra.
Cuando están las hembras en celo, el macho para cortejarlas, dibuja con su vuelo una
parábola, dejándose caer en picado sobre un punto determinado con las alas plegadas en
sus costados, y volviendo a subir con un aleteo súper rápido, que lo impulsa hacia las
alturas nuevamente.
Es en este momento cuando alcanza su mayor velocidad, la cual es una forma de
seducción para las hembras, ya que al ser mayor el sonido producido en el aire, las
hembras son más atraídas por los machos; igual que los seres humanos se sienten
atraídos por una bonita melodía que los envuelve y los rodea de romanticismo.
El Zoólogo estadounidense Christopher Clark, del museo de Zoología de vertebrados de
la universidad de California en Berkeley (EE.UU.) tras haber filmado con cámaras de video
de alta velocidad, estudio a los colibríes años, para determinar su velocidad en la
comparativa con un avión caza, descubriendo que la velocidad de vuelo en su máximo punto
experimenta aceleraciones centrípetas diez veces superiores a la aceleración
gravitacional.
Las aceleraciones centrípetas son indicativas de los cambios de dirección por
presión en una elevación. De esta manera el Zoólogo Clark utiliza esos conocimientos
adquiridos del estudio de esa velocidad y de locomoción del colibrí cuando es época de
celo, tanto para tener conocimiento de la vida animal como utilizarlos en la biomecánica.

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