El colibrí orejiazul (Colibrí Thalassinus) o
colibrí violeta, también llamado colibrí orejivioleta, es de tamaño medio entre los
colibríes, de entre 9 a 11 centímetros de longitud aproximadamente, y de unos 4 a 6
gramos de peso.
El macho cuando es adulto es de tono verde brillante en la espalda, con colorido verde
resplandeciente en la garganta y pecho, y con unos toques también en el pecho de tintes
azules. Tiene una franja violeta ancha, que va desde la parte de abajo del ojo, hasta que
llegando a la cola, cambia esa tonalidad a negro azulado.
Dependiendo de la zona, el colorido puede cambiar, como en la parte del norte entre
México y Panamá, donde tienen los colibríes una mancha violeta en el pecho, y una
franja azul violeta en la barbilla, que suele a veces llegar a la oreja. Sin embargo en
Costa Rica las subespecies no muestran ninguna mancha violeta en el pecho, teniéndolo
verde brillante, aunque si adornan su colorido con la franja azul violeta que les llega al
oído.
La hembra es verde resplandeciente hasta la garganta, pero los tonos verdes del pecho
son más opacos y bronceados que el macho.
Los ejemplares que todavía no llegan a ser adultos, muestran un plumaje de tonalidad
verde oliva en la parte superior, con tonos grises en el pecho y vientre, que al mudar
toman ya un colorido más metálico.
El pico es fino, ligeramente curvado al final y de color negro al igual que sus patas.
El colibrí orejiazul vive en las mesetas y zonas altas de Sudamérica y América
central. Algunos de estos sitios son la parte central de México, Oeste de Panamá, Costa
Rica, y norte de Venezuela hasta Bolivia. Cuando es época de migración hace miles de
kilómetros para dirigirse a diversas partes de Estados Unidos, donde abunde la flora,
pudiendo llegar en su migración al sur Canadá.
Su hábitat son los campos con abundancia de árboles y en parajes con muchos
matorrales que estén entre 600 y 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, selva
tropical no muy húmeda, y también buscan los bosques nubosos, aunque según estudios
realizados se sabe que no les gustan las zonas que se anegan con las lluvias o monzones.
Tiene un canto muy fuerte y agudo en relación a otros tipos de colibríes. Esta
exhibición de potencia al cantar, la emplean para sugestionar y seducir a las hembras que
no solo estén cerca de él, sino para las que vuelan o se estén más lejos. También es
un aviso para los demás machos, no para seducirlos, sino para decirles que ese es su
territorio. Al igual que la mayoría de los colibríes, les gusta marcar su territorio de
intrusos que no solo pudieran ser amenazas para su zona apareamiento, sino también para
sus comederos.
Construyen sus nidos en forma de copa de materiales vegetales, tanto en árboles como
en matorrales altos, en una altura aproximada de 2 a 4 metros, aunque se han visto nidos
de colibrí orejiazul en alturas de 5 metros y medio.

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