El colibrí se alimenta alrededor de 8 veces cada
hora, en sesiones de 30 a 50 segundos de duración. Si la comida es abundante llegan a
ingerir 3 veces su peso corporal en un día, aunque realmente solo necesitan consumir una
vez su peso; solo cuando tienen que emigrar necesitan el doble para recuperarse en el
viaje.
Aunque carentes de olfato, su perfecta visión hace que reconozcan las flores que
pertenecen a su dieta a cientos de metros, y con su gran memoria recuerdan las rutas por
donde han pasado anteriormente y las recorren una y otra vez estableciendo su territorio.
Diversos estudios realizados por diversos ornitólogos interesados en la vida de los
colibríes, llegaron a la conclusión de que el color que más les atrae es el rojo,
indistintamente de que después al analizar el colibrí la flor, la deseche por su bajo
contenido de azúcar.
Carentes de estómago, los colibríes poseen una bolsa bajo su pico en la zona de la
garganta, donde almacenan los alimentos que consumen, licuándose para posteriormente
pasar directamente al intestino delgado. Capaces de ralentizar su metabolismo si el
alimento escasea, planifican totalmente sus pautas de conducta alimenticia, adaptándolas
a la riqueza o escasez de plantas que haya en determinadas épocas del año, mostrando
así su capacidad de adaptación, lo que le ha ayudado a la evolución de su especie.
Los colibríes buscan preferentemente altos grados de azúcar en las flores, ya que al
ser capaces de poder calcularlo, solo escogen las que tengan porcentajes superiores al 20%
de azúcar, desechando las que no. Hay colibríes que llegan a visitar a más de mil
plantas diferentes al día.
Como todo ser viviente, el colibrí tiene un desgaste (catabolismo) que deben ser
recuperadas por alimentos (anabolismo) y ellos necesitan un aporte de proteínas, hidratos
de carbono, grasas, vitaminas, sal, agua, y pequeños aportes de calcio y fósforo.
Aunque energéticas, las flores carecen de proteínas, vitaminas y minerales, por lo
que complementan su dieta con pequeños insectos y arañas, y dichos insectos también son
el alimento que dan a sus polluelos para su perfecto crecimiento.
Al mismo tiempo colaboran muy estrechamente con las flores de las que se alimenta, al
expandir el polen de estas que se adhiere a plumaje, al revolotear con sus alas junto a
los pétalos, moviendo los estambres, y de esa manera polinizar otras plantas en los
bosques tropicales, contribuyendo ostensiblemente a la evolución de los ecosistemas que
visita.
Además hay que tener en cuenta la importancia que tienen los colibríes para algunas
especies de plantas que solo pueden ser polinizadas por los colibríes.
También se ha investigado si los colibríes tienen alguna relación con unos ácaros
en particular que habitan en estas flores. Se cree que los ácaros pueden aprovechar el
momento en que los colibríes se acercan a la flor para subirse a ellos y así trasladarse
a otras flores.

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